Miguel Alejo

Conexión PPPoE (de doble marcado) inalámbrica o por cable (Telefónica del Sur en Chile u otras compañías) en Ubuntu 9.10

Quienes poseen una conexión PPPoE (también llamadas de doble marcado), ya sea de Telefónica del Sur (en Chile) u otras compañías, padecen la dificultad de que este tipo de conexión no es soportada por network manager, el gestor de redes por defecto de Ubuntu 9.10 Es frecuente que al usar la linea de comando sudo pppoeconf en el terminal esta funcione en primera instancia, pero falle al apagar y reencender el sistema debido a un bug en network manager. Dentro de las varias soluciones posibles he elegido la más útil a mi entender, ya que permite conectar pppoe por cable o wireless.

1.Antes de comenzar, deben desintalar network manager de su computador. Esto se puede realizar desde el terminal o desde el gestor de paquetes synaptic. La forma más simple de utilizar es a través del gestor de paquetes synaptic. Para abrirlo deben ir a sistema, luego a administración y hacer clic en el gestor de paquetes synaptic. Una vez abierto escriben en el recuadro de búsqueda rápida network-manager y seleccionan para desintalar network-manager y network-manager-gnome (ambos estarán marcados con verde si los tienen instalados; usted debe desinstalarlo haciendo clic derecho sobre network-manager y network-manager-gnome. Desinstale todo lo que el sistema le diga que es necesario desinstalar.)

2.Una vez desinstalado network manager se debe instalar otro gestor de redes que permite pppoe sin problemas y que se llama wicd. Para instalar wicd como gestor de redes debes hacerlo desde el gestor de paquetes synaptic (si tienes como conectar a internet) o, en su defecto, puedes descargarlo desde otro computador ya conectado o desde un ciber en la siguiente dirección http://wicd.uptodown.com/ubuntu/ (el archivo que descargues tener la extensión .deb (debian)). Colocas el archivo con wicd en un pendrive y los instalas en el computador que quieres conectar con pppoe (para instalarlo solo debes hacer clic sobre el archivo y seguir las instrucciones).

3.Si ya instalaste wicd, luego puedes conectar el cable hacia el router y automáticamente se detectará la conexión. Si quieres conectarte a través del dispositivo inalámbrico (wireless), no conectes el cable de ethernet y en su lugar debes configurar el wireless. (Si no te funciona el wireles debido a que nos has podido descargar el controlador privativo, es recomendable que te conectes por cable y luego de descargar el controlador privativo te conectas por wireles). Wicd funciona como el gestor de redes inalámbricas de window: haciendo clic en el icono de redes veras el listado de las redes disponibles. Seleccionas la tuya e ingresas la clave wep correspondiente a tu red inalámbrica. Si usas telsur, deberás seleccionar el tipo de cifrado Wep Passphrase y luego ingresar la clave de tu red inalámbrica. Solo si has conectado uno de los dos dispositivos, por cable o inalámbrico, puedes pasar al siguiente paso.

4.Para el siguiente paso debes usar el terminal o consola que se encuentra en aplicaciones, luego accesorios, y luego en terminal. Una vez que abres el terminal debes escribir sudo pppoeconf. Te pedirá tu contraseña de administrador. La ingresas. El programa buscará el router o modem en el dispositivo inalámbrico o por cable. Si no detecta un dispositivo, esto se debe a que algunos de los pasos previos fue mal realizado u a otra causa. Si encuentra el dispositivo sigue los pasos en la pantalla y acepta las opciones por defecto. Debes tener a mano tu nombre de usuario (por ejemplo xxxxxxx@telsur y tu clave xxxx para acceder a internet, ambas otorgadas por tu proveedor). Las ingresas cuando las pida el programa. Cuando te pregunte si deseas que se conecte automáticamente marca sí. Una ves hecho esto tu computador se conectará automáticamente al inicio a internet mediante pppoe.

Resumen: 1. Desintalar network manager, 2. instalar wicd, 3. configurar una conectivo a modem o router por cable o wireles, 4. una vez conectado a wireles o cable se debe finalmente configurar el adsl a traves del terminal con el comando sudo pppoeconf.

Atte., Miguel Alejo.

Huawei E226 (de Entel PCS u otras compañías) en Ubuntu 9.10 con network manager

Quienes utilizan el dispositivo Huawei E226 de Entel PCS (u otras compañías) deben seguir los siguientes pasos para que el dispositivo funcione correctamente en Ubuntu 9.10 La solución la encontré en el post de un usuario centro americano. Yo solo intento hacer una adaptación para Chile de lo que propuso el usuario centro americano. Doy muchos detalles pensando principalmente en ayudar a los principiantes que recién comienzan en Ubuntu. Los siguientes pasos son aplicables solo si tienes network manager, el gestor de redes que viene instalado por defecto en Ubuntu 9.10

1.Introducir el dispositivo Huawei E226 en la ranura usb antes de encender el computador.

2.Encender el computador y una vez iniciado Ubuntu configurar la conexión. Para ello deben hacer clic en el icono de red que aparece en la barra superior del escritorio (contiguo al icono de volumen y batería) y luego seleccionar configurar GSM. Se iniciará el asistente.

3.Una vez en el asistente seleccionan el país, luego la compañía proveedora, y por último marcan plan determinado. Si han hecho los pasos descritos correctamente, aparecerá el icono de la señal y un mensaje de que el dispositivo se ha conectado. Sin embargo, no podrán conectarse a internet aún. Para ello deben realizar los pasos 4 y 5.

4.En seguida deben abrir sistema, luego preferencias y luego conexiones de red. Una vez abierto conexiones de red, hagan clic en la pestaña de banda ancha móvil. Allí seleccionan entel pcs predeterminado (o su conexión respectiva) y cliquean en editar.

5.Cuando se abra la ventana editar, deben marcar el casillero de conectar automáticamente y luego ir a la pestaña IPv4 y seleccionar en método solo direcciones automáticas (ppp). Más abajo en la misma pestaña deben introducir las DNS publicas de Google 8.8.8.8, 8.8.4.4 (deben introducir todos los números, incluyendo la coma y puntos). Una vez echo esto ya estarán en condiciones de navegar utilizando banda ancha móvil mediante el Huawei E226 en Ubuntu 9.10.

Con deseos de ayudar difundir el uso de software libre (y medianamente libre), Atte. Miguel Alejo.

Descubrimiento

Posteado por: miguelalejo en: Noviembre 13, 2009

Había una vez un estudiante universitario llamado Miguel. Generalmente, como muchos estudiantes universitarios, jugaba al fútbol los fines de semana, pero los lunes iba fijo a la biblioteca. Era una mañana lluviosa de abril. Con parsimonia extrajo su tarjeta de estudiante y la mostró al guardia que vestía de azul. Le dieron una llave metálica que más tarde abriría el casillero 100. La carga de su bolso negro era muy pesada para su espalda alargada pero enclenque: un notebook, un lapiz rojo marca bic, la ajada Lingüística General de Saussure, y un plumón verde para whiteboard. Encontrar el casillero 100 le toma 30 segundos; buscar la llave en el bolsillo de la chaqueta gris, 30 segundos; introducir y girar la llave plateada, otros 5 segundos. Al abrir el casillero un viento tórrido sopló con fuerza desde el interior; oyó voces de niños y ruidos que le parecieron ladridos. Evidentemente, la situación era inusual. Buscando certidumbre metió la mano empuñada y pudo sentir nuevamente la brisa tibia rozarle los nudillos. Agachó un poco la cabeza para echarle un ojo. Lo que vio le recordó las ilustraciones de un libro de Lewis Carroll. Imágenes del ropero en las Crónicas de Narnia le sobrevinieron con brusquedad. Era otro mundo. El casillero es la puerta para descubrirlo, pensó. Deseó ser más pequeño, tener 5 o 7 años para entrar allí y abandonarse a la aventura. Naturalmente, le sobrevino la resignación. Su cuerpo adulto era demasiado grande y su cabeza demasiado ancha para cruzar por esa puerta. Metió el pesado bolso dentro del habitáculo. Le tomó 5 segundos girar la llave y retirarla, y otros 10 salir y enfilar hacia el interior del edificio.

LA ETERNIDAD DEL TRIGO

Posteado por: miguelalejo en: Noviembre 6, 2009

LA ETERNIDAD DEL TRIGO

Segundo Humberto, In Memoriam

He soñado contigo, abuelo.
Vas jugando en la mañana verde del sur,
riendo en la otra rivera,
esquivando los álamos añosos,
siguiendo la incansable pelota derruida del tiempo,
conformando una travesura perenne.

He soñado contigo, abuelo.
Vas montando en la llanura no conocida,
arreando animales hacia las praderas de la soledad y el viento
para que beban la infinitud en el río.

He soñado contigo, abuelo.
Llevas en tus brazos morenos la mujer de tus amores.
La posees bajo el único manzano del huerto para saciar la sed que nos deja la muerte.

He soñado contigo, abuelo.
Eternamente joven, vas surcando sobre un bote escarlata la llanura de trigos,
navegando en la mies madura de la eternidad.

Primer Premio Concurso Artístico Estudiantes UFRO 2009

La nausea

Posteado por: miguelalejo en: Septiembre 22, 2009

Vivimos junto al mar desde principios de año. Me gustaba recorrer Los Marineros hasta playa El Sol, pero ahora es una experiencia inodora que no levanta siquiera nostalgias. Nos mudamos allí huyendo del frío, la lluvia y las verdes arboledas de Temuco, cuyas flores en primavera provocaban una alergia feroz en mi esposa. (Tal vez huimos de nosotros sin lograrlo). En fin, cambiamos una casa de chimenea y madera por un departamento de quinto piso en calle 5 Poniente, a dos cuadras de este edificio.

De lunes a domingo soy, a duras penas, esposo, profesor de universidad, escritor y padre de una hija de dos años. Me he unido a Nauseabundos Anónimos la semana recien pasada, y les agradezco que me hayan recibido. Hoy decidí contar mi experiencia luego de oír el testimonio de Natalia. Gracias Natalia por tus palabras. Sé que el tiempo es escazo. No espero demorarles demasiado.

Padezco la nausea, como todos los aquí presentes. Pero mi nausea no es total ni absoluta. He notado en mí cierta tendencia a la alegría en ciertos momentos. Ayer disfruté cuando el mar borró la huella de una gaviota. El lunes pasado reí con un chiste de Álvaro Salas. Pero a medida que avanza el calendario y progresa la nausea, los momentos se reducen hasta la inexistencia. Esta última semana no he sentido nada. Vivir se ha transformado en un páramo de monotonía y parsimonia.

Nos mudamos, sin padecer el mínimo síntoma, a la ciudad a principios de año. En un comienzo, cuando mi mujer lo propuso, la sola idea de abandonar las calles de mi infancia me pareció una aberración. Era un atentado contra el conservadurismo en que me educaron. Me opuse, como es natural en mí. Me consideraba un Temucano de corazón y siempre creí que la misma ciudad sería mi cuna y mi tumba. Pero Ana estaba empecinada, así que me persuadió con manjares femeninos y apelando a mi amor por la literatura. “Neruda recomienda el Mar”, me dijo. “El mar te dará la inspiración que buscas”, repitió. “El mar es el infinito. Búscalo”, era el tipo de frases que usaba para roer mi conciencia mañana, tarde y noche. Acepté, finalmente, por cansancio, y por que sentía verdadero placer en darle gusto. (Ahora el placer es una vaga emoción que no recuerdo). Hicimos los menesteres que una mudanza implica. Conseguimos departamento, llamamos camión, asistimos a las despedidas en nuestros trabajos, lloramos emocionados por la partida, armamos la casa, retozamos exhaustos en el nuevo tálamo; dimos el primer paseo por la playa, desde Marineros hasta El Sol.
No sabría explicar qué causó la nausea. Tal vez el mar sabor del agua. Quizá el exceso de arena en los calzoncillos o la caca de gaviota sobre el parabrisas del auto. Los doctores prontamente entendieron que enfrentaban algo desconocido. Mis síntomas correspondían a muchas patologías. En lugar de darle nombre a lo incurable, opté por fingir que nada pasa. Para la familia todo marcha bien. Viento en popa, según el marinerismo. Mi esposa aún no se entera de lo que sucede. Hace cuatro semanas la cosa se puso grave y sufro un apagón de ánimo quizá terminal. Me levanté esa mañana fatídica de julio con una nausea que se localizaba en ningún lugar y en todos. Era inexplicable. No se confinaba en la espalda, ni en la cabeza, pero las implicaba. Es como si naciese del alma. El sexo que antes era agua en el desierto, ahora es un esfuerzo que me deja exánime. El pan crujiente cuya textura me hacía salivar con solo nombrarle, se ha convertido en piedras de trigo. Según el doctor Carreño todo es atribuible a la nausea.

No me abandona. Por un tiempo me engañé con la esperanza. Me acompaña mientras hablo. Mientras como, mientras veo el noticiario. Su aparición es espontánea, y no responde ni a los conjuros teóricos ni a las drogas del doctor carreño. Exige mi esfuerzo a cada palabra que pronuncio. Me jala hacia la tierra, con fuerza. Siento deseos de detenerme y sumergirme en la soberanía del silencio. Es inclemente, se ha enquistado en el alma.

Supongo que viviré con esto hasta la muerte. He conversado con varios miembros de Nauseabundos y todos concuerdan en que se trata de una dolencia incurable. Lo acepto. Hasta ahora he vivido sin tragedias, sin dolor alguno, todo lo que me propuse me fue dado. La nausea es parte de mí, pienso, es el contrapeso para el equilibrio, supongo, y no le opondré resistencia. Me entregaré al dominio de sus raíces, hasta que timonee mi personalidad y me transforme. Muchos lo han podido soportar y han llevado con gallardía su metamorfosis. Me uniré a ellos con valor… No se preocupe, no se moleste…Gracias por oírme. Sinceramente, muchas gracias.

Figuras de adobe

Posteado por: miguelalejo en: Septiembre 6, 2009

La vida es el espiral resquebrajado por donde descendemos.
Bajamos con cierta solemnidad española,
rodeándole a pasitos cortos, mientras suena la orquesta en trasfondo.
Se especula días enteros sobre nuestra materialidad.
En el supermecado, mientras compramos la última cena.
Durante los 30 segundas del semáforo.
Se teoriza en el baño, mientras leemos los ingredientes del shampoo.

Sólo sé que huele a paja y barro.
Sólo sé que nuestras palabras son de paja y barro:
como el espiral, y como nosotros destruidos por la próxima lluvia.

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