Miguel Alejo

Negligencias del Hastío

Mayo 9, 2008 · No Comments

Dios, el hombre necesita respuestas;
pero tu envías silencios cargados de silencios,
que es lo mismo que rembolsar la pregunta.

Dios, no más silencios.

¡Me vienen unas ganas tan vivas de morir!
Ya no quiero estar aquí…

No quiero que deshilen la paciencia
mientras me tejen la rabia, la ira.
Quiero detener el robo de metáforas, amor,
ya no quiero estar aquí…

El otro lado de la muralla quiero vivir.

Sigue escribiendo
no mires atrás.
No te conviertas en estatua al releer tus palabras,
pronuncia la voz de la incertidumbre.

¿Eres Tú, mi Dios, JUST A CLIK AWAY,
como las cámaras Samsumg?

La fe y la incertidumbre
se dibujan de la mano en la pizarra del salón.
Soy un Daniel aburridito.

A los 20 uno ya empieza a chalarse.
A los 20 ya estás cansado del Londres de tu barrio.
A los 20 te cansaste de la vida.

Se te acaba la rebeldía,
te pudres un poquito por dentro,
andás con el pene erecto todo el día…

A los 20 eres el mamífero que cree en Darwin.
Evolución al hastío.

Te confieso, ya que nos tambaleamos ebrios,
que el vestido no debió ser blanco.

Pero hubo CONCESIÓN A LAS APARIENCIAS,
porque la gente es benévola con las novias,
y la religión permisiva.

APARIENCIAS

En el centro de nosotros, llámese corazón egipcio,
alma griega o derecho romano, (cosmogonía cristiana)
hay un JUEZ EXPRESS:
muy eficiente, demasiado eficiente.

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La sed en tu ausencia

Abril 28, 2008 · 2 Comments

En la jerarquía de soledades
tú eres el que dice adiós y fecunda.
Vienes, penetras, vas,
y dejas un embrión de trueno,
y dejas el rayo que electrocuta las horas.

Pero hoy son tan eternos los días de enero,
como sumergirse en la eternidad de un dios diabólico,
días que ahogan,
con bolsas de supermercado,
nuevamente el corazón.
¡Y dentro: un mundo tiznado que te grito,
el símbolo comercial de la desgracia,
la voz que quiero que oigas traspasar el espacio insalvable!

Transformas el tiempo en vieja carreta de bueyes,
en un mugido de lo que no debería existir,
en el devenir de un invierno petrificado.
¡Cuánto afán en mi sed de madre!

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Seco

Abril 21, 2008 · No Comments

El fuego escarbó hasta los pozos.
El verdor de las aguas, profundo, 
marchó a un destierro de oasis y plutarquía.
La madre está en la montaña de fiebre,
encerrada en tu luz de la muerte.

El sol quiere dormir en la pradera su siesta de mediodía.
Pero las hembras, agobiadas, no están dispuestas al amor.

Y la sangre marcha a su destierro incendiario.
No hay clamor en los gemidos.
Y el dolor sucumbe antes de llegar.

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Hija

Abril 10, 2008 · No Comments

Niña panza de mantequilla,
pubis de albor;
por donde pasas,
niña, caen cintas de color.

Niña cabellos de carbón,
sonrisa de ají;
no sacrifiques el corazón,
huye, niña, de vivir.

Amada, jugadora, colibrí;
eres flor que nació de mí.

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Esencia I

Abril 8, 2008 · No Comments

Somos un hilo de lluvia que el sol disipará.
Un nuevo verso que opaca el precedente.
Un nuevo verso que restringe un viejo adagio.

Y, personalmente, soy lector frente al libro,
el más resignado de los misterios,
y un hombre de Dios que no ha podido leer en sus ojos.

Acaso la muerte espera al poeta al final de cada verso,
para fusilarle después de la última rima…
y quien habla es el poeta.

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Estar Lejos I

Marzo 27, 2008 · 1 Comment

Soy la piedra del camino que no sabe llorar;
la rana verde, perdida en la ciénaga, en la humedad de olvidar.

Y, es amada, despojada de su dinastía,
perra de su perro, y hay lágrimas suyas en mi piel,
y quejas, y blasfemias ardientes.
Pero no separa la vida, aquello que la muerte de los niños,
con fuerza de magia en el cuerpo, sujeta.

Y, ¿tú lo sabes, René?
Ah, la vida se posterga en pausas
cuando deja el alma en la otra orilla.
¡Ah, tanto tiempo, verdad!

Soy la banca solitaria del parque,
indefensa ante las palomas y los abuelos.

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