Educación

ENSAYO: EL CONCEPTO DE CALIDAD EN LA EDUCACIÓN CHILENA: UNA REVISIÓN CRÍTICA DE LA PARTICIPACIÓN EN SU DEFINICIÓN Y SU APORTE A LAS DEMANDAS DE SOLUCIÓN DE LA SEGREGACIÓN Y LA BRECHA DE APRENDIZAJES

ENSAYO: EL CONCEPTO DE CALIDAD EN LA EDUCACIÓN CHILENA: UNA REVISIÓN CRÍTICA DE LA PARTICIPACIÓN EN SU DEFINICIÓN Y SU APORTE A LAS DEMANDAS DE SOLUCIÓN DE LA SEGREGACIÓN Y LA BRECHA DE APRENDIZAJES

por Miguel Stuardo Concha

RESUMEN

Actualmente en Chile se encuentra en vigencia el Sistema Nacional de Aseguramiento de La Calidad en Educación (SNACE). Este sistema está regulado y definido por la ley 20.529 y tiene por objetivo “asegurar una educación de calidad en sus distintos niveles”. En este contexto, este ensayo se plantea revisar críticamente la definición del concepto de calidad considerando la participación ciudadana en su construcción y como respuesta a los problemas en la educación. Se sustenta que el concepto de calidad es demandado por los ciudadanos pero definido por el grupo gobernante, quienes lo han formulado con nula participación, y limitando la responsabilidad a los centros educativos y sus actores, exonerando a los actores políticos; en consecuencia, no se responde a las demandas ciudadanas de calidad ya que la calidad definida no considera la segregación y brecha de aprendizajes entre favorecidos y vulnerabilizados.

Introducción: Origen del SNACE y su concepto de calidad

La actual relevancia del concepto de calidad en Chile es consecuencia de un hecho poco común en las democracias representativas. La calidad de la educación entra en la agenda pública forzada por demandas estudiantiles durante el año 2006, quienes exigieron una mejora sustancial en los resultados del sistema al reclamar una mayor justicia en educación. Aunque no es necesario ser investigador para percibir la injusticia y vivirla, en 1999 una investigación demostró que, incluso controlando variables socio-económicas, existe una brecha significativa en resultados de aprendizaje de un mismo curriculum, que favorece a los centros que han seleccionado y educan a los estudiantes que poseen mayores recursos1(Bravo, Contreras, y Sanhueza, 1999).

De este modo, en el sentido común y en el ámbito académico estaba demostrado que quienes poseían más recursos podían acceder a mejores centros educativos. En cambio, los vulnerabilizados2, aquellos puestos en situación de desprotección por diversos procesos sociales3 se ven forzados a recibir la mediocre educación del estado, considerada de baja calidad en cuanto a logros de aprendizaje. En 2006 los estudiantes paralizaron el sistema, demandando un cambio de modelo, ya que atribuían a la educación, diseñada como un servicio mercantilizado y entregada al libre mercado, parte de la causa de las profundas inequidades (Valdebenito, 2011). Pese a largos periodos de huelgas y después de interminables discusiones en televisión y otros foros a las que fueron invitados, sus propuestas de fondo no fueron incorporadas a la nueva ley que se propuso4.

No obstante, lograron dos cosas importantes y que marcarían en parte el desarrollo de la política educativa del país: lograron que la calidad, aunque como concepto vacío, y la equidad se consideraran como un eje central del debate educativo y en consecuencia se inició un proceso nacional de reflexión, desarrollado a través de Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación. Este proceso en el cual participaron distintos actores plasmó sus acuerdos, desacuerdos y propuestas en un Informe Final (Consejo Asesor, 2006) que sería la base de la SNACE.

A partir del análisis de estos dos documentos5 se reflexiona y se critica el concepto hegemónico de calidad en el sistema educativo chileno.

De las demandas de calidad, a las propuestas y su legislación: demandas no respondidas

Como se ha expuesto previamente, el movimiento estudiantil demandaba un cambio en el modelo educativo imperante en Chile, arguyendo que fomenta la segregación social y que reproduce y profundiza las desigualdades. El gobierno anterior y el gobierno actual no han respondido a esta demanda de calidad, y han mantenido el sistema. ¿Cuál es el modelo que se quería modificar y no se modificó y por qué razones?

El modelo en curso se caracteriza por reconocer la libertad de enseñanza y la libertad de elección y garantiza una igualdad de oportunidades, ofreciendo a la ciudadanía tres alternativas: privada con financiamiento privado, privada con financiamiento público (concertada) y establecimientos municipales. En Chile, el estado aporta una subvención o vouchers al estudiante en función de su asistencia al centro educativo. Lo anteriormente descrito está diseñado para que los establecimientos públicos y privados compitan entre sí por captar más estudiantes, bajo el supuesto de que esta competencia a través del derecho a la libre elección de los padres conduce a una mejor calidad de servicio educativo. En este modelo, el estado permite la obtención de lucro y se limita a medir los logros de los centros y de los estudiantes y a evaluar a los docentes a través de exámenes estandarizados en diferentes etapas y a informar sobre estos resultados a los ciudadanos.

Las razones para cambiarlo eran fundamentalmente dos: 1. Es un modelo que ha profundizado la segregación social, debido a que los ricos estudian en escuelas para gente rica, la clase media estudia en escuelas para gente de clase media, los pobres estudian en escuelas para pobres, la gente del mundo rural estudia en escuelas para personas rurales, la gente que pertenece a etnias indígenas estudia en escuelas para etnias indígenas. 2. La segunda razón es que el modelo reproduce y amplia las desigualdades en lugar de reducir la brecha entre los grupos. Estas dramáticas desigualdades se manifiestan en que quienes tienen más aprenden más de un mismo currículum, situación que no se explica porque las escuelas privadas o concertadas sean centros de mayor calidad, sino que el sistema bajo el principio de libertad permite y fomenta la selección mediante financiamiento, co-financiamiento o exámenes académicos a sus estudiantes.

En vista de lo expuesto, se interpreta que la ciudadanía definía un concepto de sistema educativo de calidad desde otro modelo, y que su concepto involucraba al sistema educativo nacional como unidad de calidad. Para los estudiantes la calidad involucra un modelo más inclusivo, no segregador y que no reproduzca las desigualdades, sino que aporte a disminuir la brecha entre el grupo más rico y el grupo más pobre.

Si bien en términos discursivos las autoridades en educación han estado de acuerdo con el diagnóstico de segregación y de resultados desiguales, como se aprecia en el Informe Final del Consejo Asesor (2006) y las palabras introductorias de la presidenta Michelle Bachelet, no se ha tenido la capacidad política ni la voluntad de establecer cambios en las bases del modelo ni se ha incluido dentro del concepto de calidad la segregación y solo en parte la reducción de la brecha. Solo se hizo un cambio discursivo y superficial de ley, pasando de la antigua LOCE6 a la nueva LGE7 que no recoge las demandas profundas de cambio estructural del movimiento de estudiantes. Una de las razones principales de este fracaso en el cambio es que parte importante de la ciudadanía, de la clase política y de los grupos económicos del país resulta favorecido por la situación actual, y por ende, no está dispuesto a realizar modificaciones.

Crítica a los cambios superficiales y la definición de calidad

Los cambios superficiales se pueden observar en la propuesta en la nueva Ley 20.529 la cual si incorpora un concepto de calidad.

La primera crítica que aquí se efectúa apunta a que la clase política ha definido el concepto de calidad, que en sí mismo es vacío en educación, estratégicamente y con intencionada ambigüedad en el ámbito legal y se han concedido facultades para que el concepto se haga operativo lejos de la esfera pública, a nivel del Ministerio y las comisiones técnicas, sin un debate de actores diversos y en posiciones a las cuales los ciudadanos no tienen mayor acceso informativo que aquel que los medios de comunicación y las relaciones públicas permiten. La ley elude definir calidad, en cambio crea un Sistema de Aseguramiento de Calidad, que es un amplio sistema de rendición de cuentas en el cual El Estado se limita a garantizar, controlar, reconocer y sancionar bajo ciertos estándares y a apoyar con recursos económicos bajo demanda cuando se detectan deficiencias, ver Art. 2 LEY-20529 (MINEDUC, 2011a).

En primer lugar, la creación del sistema de rendición de cuentas no era lo que la ciudadanía demandaba, pero fue la solución de status quo que la clase política ofrece para no importunar a esa otra parte de la ciudadanía que sí está satisfecha con la segregación y la profunda brecha entre ricos y pobres y que descansa en que el sistema ofrece la misma oportunidad a todos de desarrollarse. Además, la propuesta gubernamental no resuelve una de las principales demandas, luchar contra la segregación, aunque sí apunta a apoyar temporalmente a quienes resulten mal evaluados a través de apoyo técnico pedagógico de discriminación positiva.

Si la ley no define explícitamente lo que es calidad, la pregunta que surge es: ¿En qué instancias se define y quién lo define? En primer lugar, el concepto de calidad indirecto que se interpreta de la ley es que la unidad de calidad es el centro educativo y el responsable de su mantenimiento, el sostenedor, o dueño:

Los estándares indicativos de desempeño para los establecimientos y sus sostenedores considerarán […]LEY-20529 (MINEDUC, 2011a)
Se trata de un concepto de calidad jerárquico, que responsabiliza al dueño del establecimiento de su cumplimiento quien a su vez deberá realizar las exigencias a quien tiene bajo su mando. Este concepto jerárquico rememora las estructuras organizativas empresariales, las que se sabe no funcionan en educación debido a que se trata de un fenómeno más dinámico, dialógico y participativo, que está en constante construcción en el cual los actores cuentan con amplios espacios para interpretaciones divergentes, y cuyo alcance se asienta en contextos socio-culturales no homogéneos.

Además el concepto de calidad es de responsabilidad limitada al exonerar a los actores políticos, debido que se restringe al espacio de acción de los establecimientos y se responsabiliza solamente a los actores directos (sostenedores, directivos y docentes) y con ello se evita considerar una responsabilización global de la calidad del sistema educativo chileno al no incluir responsabilidades de tipo político o administrativo superior.

¿Quién define lo que es calidad? La ley otorga un pequeño espacio al centro, considerando sus autoevaluaciones y el proyecto educativo, pero se coloca como juez legitimador a la Agencia de Calidad. Por ende, no se dan instancias de participación relevantes a los centros educativos, ni a los docentes, ni a los estudiantes ni a los padres para reflexionar y aportar una definición de calidad autónoma y coherente con los objetivos locales del centro. No se otorga una autonomía efectiva ni facultades a los centros o a las administraciones locales para proponer sus propias definiciones de calidad y llevarlas a cabo.

Conclusiones

La calidad en la educación en Chile surge como una demanda ciudadana contra la segregación y la desigualdad presentes en el sistema educativo, atribuidas a los principios neoliberales en los que se sustenta. Estas demandas se reconocen y se comparten en el discurso político, pero intencionalmente no son llevadas al plano legislativo.

En consecuencia, el grupo gobernante promulga leyes de calidad para el mantenimiento del status quo del modelo educativo, y se limita a reforzar el papel garante del estado a través de un sistema de rendición de cuentas y de discriminación positiva temporal hacia los estudiantes y centros menos favorecidos.

Se considera como unidad de calidad al centro educativo y responsabiliza a los actores locales de su cumplimiento, liberando de responsabilidades políticas o administrativas a instancias superiores.

La calidad en educación es un concepto vacío, situación que la clase gobernante utiliza para definirla unilateralmente desde arriba hacia abajo. En Chile no se dan espacios relevantes y de influencia real a los actores ciudadanos para incorporar concepciones alternativas y amplias, lo que trae como consecuencia un concepto de calidad impuesto, no consensuado y restringido.

El ensayo en completo en PDF aquí ensayo_miguel_stuardo_concha

REFERENCIAS

Bravo, D., Contreras, D., & Sanhueza, C. (1999). Rendimiento educacional, desigualdad y brecha de desempeño privado/público: Chile 1982-1997. Santiago, Chile: Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Departamento de Economía.
Consejo Asesor. (2006). Informe final Consejo para la Calidad de la Educación.
MINEDUC. (2011). LEY-20529.
Valdebenito, L. (2011). La Calidad de la Educación en Chile: ¿Un Problema de Concepto y Praxis? Revisión del Concepto Calidad a Partir de dos Instancias de Movilización Estudiantil (2006 y 2011). Revista“ Cisma”(2011), 1(2° Semestre), 1–25.

2 comentarios sobre “ENSAYO: EL CONCEPTO DE CALIDAD EN LA EDUCACIÓN CHILENA: UNA REVISIÓN CRÍTICA DE LA PARTICIPACIÓN EN SU DEFINICIÓN Y SU APORTE A LAS DEMANDAS DE SOLUCIÓN DE LA SEGREGACIÓN Y LA BRECHA DE APRENDIZAJES

  1. Reblogueó esto en Ultimate Wanker Pressy comentado:
    [los ricos estudian en escuelas para gente rica, la clase media estudia en escuelas para gente de clase media, los pobres estudian en escuelas para pobres, la gente del mundo rural estudia en escuelas para personas rurales, la gente que pertenece a etnias indígenas estudia en escuelas para etnias indígenas]

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