Poesía

La soledad de los que van muriendo lentamente

Envejecer no tiene que ver con la degradación del cuerpo.
Entrar en la soledad más inexorable,
ver morir tu gato, ver morir tu perro y ver morir tu hijo: eso es envejecer.

Morir es placentero si lo comparamos con la ancianidad.
La muerte se celebra, en funerales pomposos, con panegíricos,
con odas y cantos de despedida para el que parte.
El silencio más casual,
más involuntario, la indiferencia, es lo único
que te lava las zanjas y te lava los pies cuando eres el viejo.

¿Mis hijos dónde están?
Los poetas han buscado al padre, a sus madres en la poesía
No ven al viejo sentado a la mesa, esperando el desayuno.
No ven a la vieja que los parió, regando las flores, alimentando las gallinas.

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