Poemas de Agua

El manicero visita el pasaje

El carro del manicero marchó frente a mi ventana.
El carro emulaba la forma de los antiguos trenes:
negro como el carbón, con una bandera chilena sobre la chimenea.
Con su silbato, que tenía la fuerza de un gemido, llamaba a la muerte y a la poesía.

El manicero empujaba el carro con las piedras de la vida sobre su espalda.
Una cuesta al final de la calle le obliga a descansar.
Un niño de pelo negro y piel morena sale corriendo de la casa en la esquina.
Estira su mano y ofrece un vaso de agua al manicero.

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