Poemas de Agua

Sala de estar con paredes de madera y una flor naranja

Al fondo, la vidriera que da a la calle.
Reverbera esa luz ahumada del sur de Chile.
Los chicos, liberados de la escuela,
gritan, ríen y juegan a decir la verdad en cánticos.
Yo estoy en mi casa de madera; ellos empiezan la calle de su juventud.

Les miro tras el velo, enredado en dos mundos,
sentado junto a la mesa caoba que talló el abuelo,
sentado junto a mi compañero.
Me enredo con el rompecabezas de esta tarde:
me faltan las piezas de las rojas alas del colibrí rojo de la National Geographic.
Mi compañero no hace señas, no dice palabras, no da pistas.

Los chicos se desgranan con la tarde. Giran en la esquina emparejados.
Dejan la basura sobre la acera.
Dejaré el rompecabezas para mañana.

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