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La eternidad del trigo

A Segundo Humberto Stuardo

Vas jugando en la mañana verde del sur,
esquivando los álamos añosos,
siguiendo la incansable pelota derruida del tiempo,
conformando una travesura perenne.

Vas montando en la llanura,
arreando los animales hacia las praderas de la soledad y el viento,
para que beban la vida en el río.

Quizás, más allá de la vida, hagas una pausa entre tus juegos.
Quizás en la muerte se nos permita seguir pensando.
Quizás cuando te fatigues de la alegría de estar muerto
mirarás el cierzo mover la cabeza del hombre en la colina terrestre
y comprenderás que la misericordia de Dios es exacta.

Tal vez reencontrarás a quien amas,
porque el amor no nace ni muere.
Tal vez nuevamente hallarás el útero arrebatado que lloraste
desguarnecido mientras todos dormían.

Eternamente joven, vas surcando sobre un bote escarlata la llanura de trigos,
navegando en la mies madura de la eternidad.

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