Poesía

Detrás en la noche

Al absurdo del tiempo debemos sumar el absurdo del cuerpo
El límite es la potencia
Aquellas jirafas que se comen la luna no pueden superar su cuello

Amigos, dejen de leer poemas buscando el edén perdido
Monten una bicicleta infinita y recorran la ciudad
Amen a sus mujeres y no las restringan al amor de una noche

Al hombre no le hes permitido ir más allá de su sexo
Porque sucumbe a la incertidumbre
De una muerte sin caricias
Porque sucumbe ante el horror de la existencia de otra vitalidad
Sucumbe ante la posibilidad de recibir la reprimenda de Dios en el lomo de otra vida

No hay cantos generales
Son ínfimos y portátiles
No hay poetas comprometidos más que consigo mismo
No le creas a los poetas
Son ignorantes que se engalanan con palabras aéreas

El amigo que nos cierra la puerta en las narices
sabe manejar el lenguaje de los portazos
Una vez uno de estos hombre exclusivos mencionó
La inminente pérdida de los cables
Vio en ello el desaparecer de las últimas raíces de un bosque hecho de cobre y plástico

Esa es la nueva poesía de hoy:
Se hace con plástico, con metal, con vitrinas auténticas, con pedazos enteros de ciudad
Arriba de una bicicleta, siempre siguiendo una ruta de movimiento libre
Ha muerto el canon
La contemporaneidad poética es no tradición, sin canon, sin alambradas conducentes
a un pasado, a un futuro o a un amigo remoto

Sólo somos tres en poesía:
Una trinidad de viento y belleza

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