Élegos

Élego XVIII

Piano muerto, tus notas han ido a morir en oídos sordos
siguiendo el infierno a que huelen mis huellas;
siguiendo el pecho que dejaste en la mano de aquel hombre,
siguiendo tus nalgas gastadas y callosas por el amor triste,
triturando tus dedos quebrados por el grito de música.

Piano muerto, hoy me lloras la consolación,
hoy me humillas la voluntad encornada y hambrienta,
piano la crucificas.

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