Apuntes

Una libreta de notas

El ser humano es el más ridículo de los animales a la hora de inventar pieles y ataviarse con ellas. El texto es una piel, simbólica. Animal que lo justifica todo con el fin, la finalidad. El hecho estético es irrisorio.

Y estando junto a su seno escuché su corazón: tardo, apacible: ¿ese es el pulso de la felicidad? -pregunté. Recordar.

En teoría, un buen hombre y una buena mujer, si llegan a conocerse, pueden vivir juntos toda una vida, siendo buenos simplemente. Ser bueno es aguantar; poner la mejilla es ser bueno.

Yo aprecio el frío. Las demás personas no aprecian el frío. Le ponen estufas como obstáculo para que no despierte sus pieles. El calor es sueño, felicidad. El frío es vigilia, sufrimiento.

Todo indica que el primer acto para enamorar es crear una imagen que la sociedad considere buena e ideal en el otro (a quien se enamora). No importa la verdad de esta imagen.

Mayo siete de dos mil siete: la probabilidad de que un individuo terráqueo piense en el calentamiento global es alta. Está de moda. La globalización y los problemas de consecuencias universales contribuyen a la noción de “mundo frágil”. No es nuevo. Lo nuevo es hacer algo, un acto, para gastar menos mundo.

Azorín es manantial de palabras para describir el detalle objetivo. El libro es pequeño y aún así he demorado más de quince minutos por página para aprender lo más posible tantas nuevas palabras. Es como si vinieran en multitud a encontrarlo a uno, chocando contra la ignorancia, como la vida golpea al óvulo en el útero. Las nuevas palabras. Esto a causa de Doña Inés.

Es ya clásico -en el sentido de repetido y majadero- esto del “niño que se interesa y disfruta los temas literarios o historias a precoz edad”. Un tópico que todos los escritores importan a sus maravillosas biografías personales.

Lee que lee vive el escritor. Como un tren, pasando veloz por las ideas.

Mi abuelo, en vez de que la pierna lo llevara a él, tenía que llevar la pierna y sus duras penas.

Memoria de sensaciones. Creo que la primera palabra rara que aprendí fue “absurdo”.

En un sacro libro de Borges, en la irrepetible página 37, tengo guardado un “marcador de hoja cristológico” que dice: Escudriñad las escrituras.

Un nuevo prejuicio de mayo: la literatura europea no española tiene mucha menos paja: como si la extensión, el tamaño, fuese requisito para la maestría. ¡Bah!

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3 comentarios sobre “Una libreta de notas

  1. Me recuerda a “casos-cosas” de girondo.
    concuerdo con lo último; lo simple y lo conciso requiere de una maestría superior a la de lo complejo y lo extenso. Como cuando Borges describía al poeta más grande del mundo, un tipo que con una sola palabra describió a un castillo entero, y lo hizo desaparecer pq no pueden existir dos cosas iguales en el mundo, el escritor estaba esperanzado en q algún día llegue el tipo q pueda resumir al mundo entero en una palabra, y así provocar su fin.

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