Ensayo

Del valor literario, Microensayo

Hoy hice intento, como es mi ociosa costumbre, a escribir un poema. La primeras líneas versaban Tu beso tenue y fresco, como la lluvia: líneas en evidencia harto vanas, superfluas, si hasta melosas. Me detuve de inmediato, como era de esperar mesura, anticipándome a una pueril composición y reflexioné. “Resulta, pues, Miguel, que escribir no es más que un acto de adivinación y probabilidades”, me dije. “Se trata la cuestión de, mediando el lenguaje, tratar de adivinar lo que el otro (en los casos modestos) o los otros (en asuntos de peces gordos) quieren escuchar. Entonces, un escritor es un tipo dedicado con ahínco profesional a persuadirnos de que es el mejor diciendo”. Luego, no pude explicarme cómo la sociedad mundial ha tolerado tantos años de Literatura Universal y cómo eleva ídolos tras ídolos si decir es la actividad más simple y universal, análoga a respirar o el latir del corazón. Después redacté la segunda línea, aún más vana y culposa.

Un comentario sobre “Del valor literario, Microensayo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s