Élegos

Élego IV

El poeta tiene dolores para dar ¡corazón!
dolores que no quieren estar con el poeta.

De esos, que jóvenes y vivos, no tienen Dios.
De esos, que sin olvido y muertos, perduran.

Y vaya que perduran en días que no amanecen.
Como fríos escondidos de mañana perduran.

El poeta tiene dolores ¡mi alma! para dar
dolores que no quieren estar con el poeta.

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3 comentarios sobre “Élego IV

  1. si, no puedo abandonar la lujuria, supongo que es mas facíl para otros sentarse sobre lo ya dispuesto, sobre ese paradigma que te dice de lo que debes y tienes que hacer como “poeta” lamentable, no respondo a patrones, soy lo que soy, veraz

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