Prosas

Una trivialidad (Ejercicio III)

Nada que decir, descontando “nada que decir”. Pero, es muy raro y atrapador, porque para decir “nada que decir” digo, diciendo, “nada que decir (…)” y tengo que explicar mi incoherencia. Al final, sin nada que decir, termino diciendo ni todo ni nada y al unísono. Al final más último, y concluyo, me considero, en calidad de humano, esclavo de la palabra y de otros asuntos.

3 comentarios sobre “Una trivialidad (Ejercicio III)

  1. Está muy bien como ejercicio del juego retòrico. Probablemente, al pasar de los años, la idea central pueda transformarse en un manifestación estética sólida.

  2. “nada que decir”…quizas el don de la palabra sea ‘carnalmente inútil’, pero intelectualmente necesaria.
    otro punto:
    hay veces en que sentimos que no hay nada q decir, sin embargo, ilogicamente es cuando más queremos decir algo…

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