Posteado por: miguelalejo en: Noviembre 27, 2008
POWER ON
El monito del play station tiene algo de Adán
un no se qué de plenitud
un mundo diseñado a su altura
a su anchura
Siento envidia, no siempre, por el monito de play station:
es su absoluto
es su país
es su ebriedad de obediencia
es su absoluto
es su Dios
y acaso allí en el televisor se es un poquito más inmortal
POWER OFF
Posteado por: miguelalejo en: Noviembre 17, 2008
Al absurdo del tiempo debemos sumar el absurdo del cuerpo
El límite es la potencia
Aquellas jirafas que se comen la luna no pueden superar su cuello
Amigos, dejen de leer poemas buscando el edén perdido
Monten una bicicleta infinita y recorran la ciudad
Amen a sus mujeres y no las restringan al amor de una noche
Al hombre no le [...]
Posteado por: miguelalejo en: Mayo 9, 2008
Dios, el hombre necesita respuestas;
pero tu envías silencios cargados de silencios,
que es lo mismo que rembolsar la pregunta.
Dios, no más silencios.
—
¡Me vienen unas ganas tan vivas de morir!
Ya no quiero estar aquí…
No quiero que deshilen la paciencia
mientras me tejen la rabia, la ira.
Quiero detener el robo de metáforas, amor,
ya no quiero estar aquí…
El otro lado [...]
Posteado por: miguelalejo en: Abril 28, 2008
En la jerarquía de soledades
tú eres el que dice adiós y fecunda.
Vienes, penetras, vas,
y dejas un embrión de trueno,
y dejas el rayo que electrocuta las horas.
Pero hoy son tan eternos los días de enero,
como sumergirse en el sinfín de un dios diabólico;
son días que ahogan,
con bolsas de supermercado,
nuevamente el corazón.
¡Y dentro: un mundo tiznado que [...]
Posteado por: miguelalejo en: Noviembre 6, 2007
Savia nueva de amigo sin rumbo.
Un tipo que nos viene del mito,
AMBIGUO, como las novelas nuevas de los años 60,
las que nuestro profesor empobrese con sus palabras,
en su costumbre de recordar tan de ayer, tan de abuelos.
Savia nueva de amigo sin rumbo.
Hemos superado el recuerdo,
permaneciendo en la ausencia,
como los perfumes que nos transportan a ciudades [...]
Posteado por: miguelalejo en: Mayo 24, 2007
La casa tiene esa lujuria del insomnio
dispersa por el aire de los pulmones del sueño
y no se puede yacer y dormir
porque se está intranquilo;
hay pechos en los pensamientos
y pantorrillas de mujer blanca
bajo las camas de todos los invitados.
Los objetos calientes tratan de agazaparse
como si fornicaran escondidos;
aplanan entre libros el deseo de los átomos,
hacen crujir los [...]
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