Miguel Alejo

Archivo para la categoría "Élegos"

Setenta veces solo

Posteado por: miguelalejo en: Diciembre 12, 2008

Cayó la cortina del silencio y la distancia.
¿No sientes tú una nostalgia ubérrima en los bastidores de la oscuridad?
El hablante está llorando pero aquellas lágrimas no pueden escribirse.
¿No sientes tú la nostalgia por el ayer que perdió la vida y su textura?
Mi plegaria pide una mano que desahogue esta pus, esta soledad electrónica.
El hablante está [...]

Élego XVI

Posteado por: miguelalejo en: Octubre 10, 2007

Llora esta noche el piano en sus cuerdas
porque tú no mereces la violencia del símbolo.
Es que no tiene imperio el pecado de ayer para herirnos
con sus fatigadas ruinas y sus sangres añejas.
Recibe mi beso de lágrimas en tu mejilla de nieve
que suplica olvido y dolor de olvidar.

Élego XVIII

Posteado por: miguelalejo en: Septiembre 24, 2007

Piano muerto, tus notas han ido a morir en oídos sordos
siguiendo el infierno a que huelen mis huellas;
siguiendo el pecho que dejaste en la mano de aquel hombre,
siguiendo tus nalgas gastadas y callosas por el amor triste,
triturando tus dedos quebrados por el grito de música.
Piano muerto, hoy me lloras la consolación,
hoy me humillas la voluntad [...]

Élego XVII

Posteado por: miguelalejo en: Septiembre 6, 2007

Me rasco los pies hasta las llagas, como el padre infinito,
como el bruto que lava con rasguños un beso de amor;
¡expío el beso ilícito que nuestro dolor profundo grabó
en las sábanas limpias de la abuela!
Y sangro, rojo, mugriento,
desde la clava que tú nombraste
como un cristo bien podrido en latidos de llanto.

Élego IX

Posteado por: miguelalejo en: Noviembre 22, 2006

Del privilegio que es la vida tengo sus pocas ganas
de morir y de olvidar.
Ganas de perder una idea justa y salir mal.
Puedo, si alcanza esa gracia de macho,
en alguna noche de torpe embarazar
infinitas mujeres de infinitos tristes futuros;
en el placer y con su impronta
perpetuar la humana sucesión de lamentos:
¡ser de eslabón de muertes y [...]

Élego IV

Posteado por: miguelalejo en: Octubre 19, 2006

El poeta tiene dolores para dar ¡corazón!
dolores que no quieren estar con el poeta.
De esos, que jóvenes y vivos, no tienen Dios.
De esos, que sin olvido y muertos, perduran.
Y vaya que perduran en días que no amanecen.
Como fríos escondidos de mañana perduran.
El poeta tiene dolores ¡mi alma! para dar
dolores que no quieren estar con el [...]