Miguel Alejo

Archivo para la categoría "Apuntes"

Libreta de notas

Posteado por: miguelalejo en: Noviembre 25, 2008

Como un niño mamando un pecho muerto,
como un gato masticando alimento añejo;
es el hombre que trabaja sin pasión por su trabajo.

Por la senda angosta que lleva hasta Jesús
se va muy despacio a pie
y se va más rápido en bicicleta.

Pensar en la muerte con regularidad es un buen método para vigorizar la conciencia y sensibilizarse. Pensar [...]

Una libreta de notas

Posteado por: miguelalejo en: Septiembre 3, 2007

El ser humano es el más ridículo de los animales a la hora de inventar pieles y ataviarse con ellas. El texto es una piel, simbólica. Animal que lo justifica todo con el fin, la finalidad. El hecho estético es irrisorio.

Y estando junto a su seno escuché su corazón: tardo, apacible: ¿ese es el pulso [...]

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Leaf

Posteado por: miguelalejo en: Octubre 15, 2006

Algunos embalsaman hojas entre libros favoritos, y el otoño de aquella vez jamás muere; al contrario, permanece intacto y seco en su relieve de nervios rojizos, y el amor con frío y humos jamás se borra. Los vientos retornan, para quien llegue a encontrarlos, y también la lluvia.

Callar los miedos

Posteado por: miguelalejo en: Octubre 15, 2006

Es mi temor a sufrir –cierta obviedad- lo que hace, al fin y al cabo, que abra mis delicados brazos para que al rato –como esperando- la inercia me tome por detrás, como si estuviésemos, en la punta del más grande barco. Así, mi pasión por la tranquilidad es ahíta, y se llena mi gran [...]

Arenas cálidas

Posteado por: miguelalejo en: Octubre 6, 2006

Estar tendido sobre una mujer, es estar tendido en arenas de playa. Arenas de especial y variada arquitectura, pero antes de todo muy dulces, como una sal de abejas que se amontona a orillas del mar. El hombre, milenariamente bruto como una ola, ante la suave situación no puede esconder su espuma fértil y sucia. [...]

Rectas

Posteado por: miguelalejo en: Septiembre 26, 2006

Los postes de mi vecindad, erguidos en invierno y erguidos en primavera, reflejan un largo naranjo de oro transverso: el naranja del valioso crepúsculo. Y sucece cada vez que voy cansado por la vida, esa rara luz; como una epifanía de la esperanza ociosa, brillando a la vuelta de la esquina.