Archivos de la categoría ‘Albergue’

Retorno

Posted: mayo 1, 2011 in Albergue

La vida es una autopista circular. Somos, ciertamente, continuamente, vehículos. Vehículos de morales relativas. Carros que transitan con fervor hacia la incertidumbre. Las ideas se reciclan, me dijo un amigo inglés. Los libros son vertederos que percolan un hastío, un olor añejo, y un hastío cansado de Dios y cansado del ateísmo. A veces se [...]

En una estación del metro

Posted: marzo 3, 2011 in Albergue

Desventurados los que divisaron a una muchacha en el metro y se enamoraron de golpe y la siguieron enloquecidos y la perdieron para siempre entre la multitud Porque ellos serán condenados a vagar sin rumbo por las estaciones y a llorar con las canciones de amor que los músicos ambulantes entonan en los túneles Y [...]

Mass media

Posted: marzo 3, 2011 in Albergue

De los medios de comunicación en este mundo tan codificado con Internet y otras navegaciones yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal que desde siempre comunica tanto. Mario Benedetti, La vida ese paréntesis.

Resigno

Posted: abril 25, 2009 in Albergue

Resigno Hay días, corazón, que se estira, que se alarga, que se amplifica el año como un horizonte profundo de interminables laberintos académicos y laborales; y no quiere caer el calendario, y no quiere morir el burro atracado con su burra; hay días, amor, que seres tan agotadoramente eternos y condenados a sí mismos, a [...]

Por Hernán Brienza En Revista Ñ Publicado en Clarín.com Jorge Luis Borges fue el encargado de marcar la divisoria de aguas. Con lapidaria ironía, reformuló el “civilización y barbarie” sarmientino y sentenció en más de una entrevista periodística que el fútbol era “una cosa estúpida de ingleses… Un deporte estéticamente feo: once jugadores contra once [...]

Resigno

Posted: enero 5, 2008 in Albergue

Hay días, corazón, que se estira, que se alarga, que se amplifica el año como un horizonte profundo de interminables laberintos académicos y laborales; y no quiere caer el calendario, y no quiere morir el burro atracado con su burra; hay días, amor, que seres tan agotadoramente eternos y condenados a sí mismos, a soportar [...]