Posteado por: miguelalejo en: Abril 13, 2009
El pecado es como la barba.
Peludo, un vello molesto, persistente, no ceja.
Te afeitas el lunes por la mañana, y el martes ya sientes el renuevo de culpa hirsuta, áspera.
El pecado es un órgano muy nuestro, muchachos.
Es el órgano que Nuestros Padres implantaron.
Queremos reventarlo como se revienta una espinilla frente al espejo.
Tratamos de extirparlo con supersticiosas
cirugías espirituales que nos recetó un amigo.
Pero nos morimos en pabellón, siempre, a diario.
Quienes amamos vivir, entonces, resignados, compramos una buena rasuradora.
Abril 26, 2009 a 8:42 am
el pecado no existe