Posteado por: miguelalejo en: Mayo 3, 2007
Ella, la niña fecunda de cualquier hogar,
perdió su aro.
Todas pierden aros, le digo.
Pero llora, no hay caso; sus manos en los ojos
intentando hacer represa con la pena.
Pero llora, no hay caso.
El aro, jamás hayamos.
Y Ella, la niña fecunda de cualquier hogar,
jamás dejó el llorar.
Muy bueno, simple y con una imagen final poderosísima
esos cambios de engranaje realmente me fascinan: “El aro, jamás hayamos.”. se quiebra el ritmo inicial, encajaste un hiperbaton de una manera muy sutil y potenciaste el fondo de todo el texto. forma y fondo. finalmente te haces cargo, en el ultimo verso, de lo que dije recien: “jamás dejó el llorar.”, rompes una logica y se crean progresiones ritmicas al nivel de sintagma y paradigma simultaneamente. es una buena manera de pasar por las letras sin caer en el tedio de lo que ya sabemos que viene y cómo se viene, porque lo hemos experimentado demasiadas veces leyendo viejos y ñoños lirismos que ya no nos causan ninguna agradable sorpresa.
Mayo 5, 2007 a 2:27 pm
MMmm
mm
m
espero que no se trate de mi jaj porque se me han perdido varios…
no sé si entender este poema literalmente o tiene algo de metáfora escondida mmm
mm
T.A.M.